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Historia de Made de Dios

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Petroglifos de PusharoMADRE DE DIOS ANTES DE LOS INCAS

Fuente: Madre de Dios "El Perú Desconocido" - Corporación de Desarrollo de Madre de Dios

Miles de años antes de la llegada de los primeros europeos a América, y aún antes del surgimiento del Imperio Incaico, seres humanos recorrieron la cuenca hidrográfica de Madre de Dios.

Como prueba de ello se han ubicado restos antiquísimos, entre los que figuran petroglifos en los ríos Palotoa, Shinkebenía y Urubamba. En el pongo de Mainique, como en el de Paucartambo, los petroglifos parecen indicar que fueron zonas de intercambio tempranos, entre los pueblos de la serranía y de la selva.

Estos vestigios, de los primeros pobladores de la selva sur oriental, nos llevan a la interrogante de cómo y desde dónde llegaron. Ello no está ni cercanamente aclarado, pero estuvieron ahí: vivieron, cazaron, probablemente pescaron y recolectaron frutos, y raíces silvestres, y por los signos que han dejado enclavados en las rocas, tuvieron conceptos míticos.

En la Cordillera de Pantiacolla y en las cabeceras del Madre de Dios también se encuentran petroglifos y restos antiguos que atraen a los arqueólogos y antropólogos. Las ruinas en diversos puntos del río Apurímac y las más tardías de Macchu Picchu y Huayna Picchu marcan hitos en la prehistoria de la región. Entre los petroglifos y Macchu Picchu hay toda una trayectoria aún por conocer, por ejemplo en el Mamería.

Dentro de la depresión selvática rodeada por el nudo del Taporake, la expedición del General Ludwing Essenwager (abril 1980), descubrió antiquísimas construcciones pétreas, que aún no han sido estudiadas.

En la Cordillera de Paucartambo hay un camino de piedra posiblemente anterior al incario y utilizado por éstos en la época de su predominio. Este camino es una muestra singular de lo que pudo haber sido y significado la cuenca del Madre de Dios en el pasado prehistórico.


LAS TEORIAS DE TELLO

El arqueólogo peruano Don Julio C. Tello fue un tenaz defensor de la teoría, según la cual la cuenca amazónica habría sido una especie de semillero del cual habrían partido oleadas de gentes remontando ríos y agreste laderas, y portando sus variados rasgos étnicos hacia los Andes.

De esta transición hay una serie de restos arqueológicos en toda la Alta Amazonía Peruana, desde el Marañon al Huallaga y de ahí a las zonas selváticas del sur andino.

Todo ello llamó la atención de Tello quien, en expediciones a la Selva Alta o analizando las huellas amazónicas en centros como Chavín, fue delineando su teoría de origen selvático de las culturas andinas. Esta no es aún desmentida, aún cuando algunos investigadores señalan la Selva Alta como "zona de transición".

Hasta hace pocos años era muy poco lo investigado en la Amazonía peruana, acerca de los tiempos remotos. Esta situación cambió un tanto gracias a la labor desplegada por estudiosos extranjeros y nacionales, pudiendo mencionarse a Donald Lathrap, Betty Meggers, C. Evans, Warren De Boer, Thomas Myres y a los peruanos Roger Ravines, Ducio Bonavía, Luis Lumbreras, Rosa Fung, D. Morales, C. Dávila, V. Chang, entre otros que últimamente prestan atención a  la prehistoria de la Amazonía.

Cabe recalcar que en Madre de Dios es mucho más sensible el retraso en este tipo de investigaciones, y por lo tanto se demanda que se enfaticen los estudios de prehistoria en la región.

Debemos tomar en cuenta que tal carencia de análisis, de los vestigios del pasado, impiden situar en el tiempo la antigüedad del poblamiento en la región. Donde las condiciones climáticas resultan poco propicias a la conservación de los restos culturales.

Sin embargo, lo poco que se conoce rivaliza con los de otros lugares de la amazonía.

ETNOHISTORIA

La información arqueológica nos brinda una secuencia del "desarrollo cultural" en la selva.

Aún sin mencionar a Madre de Dios, resulta evidente que aquí existían poblaciones por las mismas épocas. Vale decir hace 4,000 años había gente "produciendo cultura".

La etnohistoria recoge las evidencias arqueológicas, lingüísticas y de la tradición oral.

Las poblaciones indígenas en Madre de Dios debieron aparecer hace muchos años y se está determinando que los Arahuaco, y quizá sus antecesores los Proto-Arahuaco, llegaron vía migraciones y de ellos se derivarían muchas etnias que, pasando los siglos, se relacionarían con el incario, con los españoles, hasta llegar al presente.

Un caso concreto son los Matsigenka (Machiguengas), que aún viven en Madre de Dios y Cuzco.

Los Proto-Arahuaco, habrían sido los más avanzados pobladores de América provenientes del Orinoco venezolano, hasta la península Goajira de la Colombia actual.

Avanzaron por la selva baja peruana, penetraron por el Ucayali-Pachitea hasta la Selva Central (los Ashaninkas-"Campas"- y los Amueshas, son sus descendientes).

Por el sur penetraron a Madre de Dios, incluso pasaron hasta cerca del Pacífico (los Tupes, sierra sur de Lima, también serían Arahuacos), y factiblemente ocuparon la meseta del Collao.

De los primeros Arahuacos provienen los primeros ensayos de regadío y de preparación de terrazas de laderas de montaña (hoy andenerías).

En la época de la conquista se encontraban numerosas etnias en Madre de Dios, algunas de difícil clasificación lingüística. Recién hace dos décadas se determinó la familia lingüística Haté o Harakmbut.

Su trayectoria histórica y adaptación, les permitió afrontar al incario y a las primeras penetraciones españolas.